La necesidad de producción de motores de aviación y la guerra de África hicieron que en 1917 la empresa Hispano Suiza constituyera la nueva Fábrica de Automóviles y Material de Guerra, S.A., conocida como La Hispano. Por otra parte, el deseo expreso del Rey Alfonso XIII para que fueran cercanas a Madrid, las situó en Guadalajara. Se dedicaría a la producción de camiones militares y camionetas civiles, autobuses, automóviles económicos, cañones y material de guerra en general. Las modernas instalaciones estaban muy bien equipadas. Anexas a ellas se encontraban las instalaciones de La Hispano Aircraf. Allí se montaban aeroplanos ligeros bajo patente De Havilland, contando incluso con un aeródromo propio.
Comienza en 1918 la actividad de cuatrocientos obreros con la producción de un pedido de camiones para la campaña de África. A continuación, se encargaron de la construcción de Omnibuses, camiones cuba para Campsa y furgonetas para Correos.
También se fabricó un automóvil de caràcter popular Fue un modelo ligero: el Tipo 24. Un pequeño motor de 4cil., válvulas laterales, 1848cc y 30cv a 3000rpm. Embrague cónico revestido de cuero, ballestas traseras semielípticas y cuatro marchas que lo impulsaban hasta 70km/h.
Como curiosidad, la práctica totalidad de vehículos producidos en esta factoría, llevaban solo la bandera española en vez de la compartida con ls suiza.
Como curiosidad, la práctica totalidad de vehículos producidos en esta factoría, llevaban solo la bandera española en vez de la compartida con ls suiza.
Durante la Guerra Civil las instalaciones fueron abandonadas y la empresa liquidada, pasando la sección aeronáutica a Sevilla, donde se la conoció como La Hispano Aviación.
En 1931 pasa